Brocheta de pixín y langostinos con

risotto de setas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A modo de juego de malabares, hemos lanzado al aire  los elementos dignos e indispensables de todo buen restaurante para dejarlos recaer en una ambientación que rehuye de los cánones clásicos y habituales de lo que constituyen las sidrerías convencionales.

Esa podría ser la primera sorpresa con la que se encuentra el visitante antes de dejarse seducir por una exclusiva ambientación así como por el buen trato dispensado por su joven plantilla y las suculencias gastronómicas que nos aguardan en sus fogones y excelente parrilla; espacios estos de trabajo que podremos contemplar desde la sala, lo que constituye una prueba inequívoca de salubridad y calidad de producto.

No importando el lugar donde el comensal se haya querido acomodar Llagar GEA no le negará la elección de una buena sidra, pudiéndose escanciar ésta en cualquier mesa del restaurante siempre y cuando no se deje uno tentar antes por la oferta de una extensa carta de vinos.

Podremos optar también por disfrutar de una espicha o reunión de amigos y de empresa en la zona especialmente contemplada para estas opciones así como los padres podrán acomodarse con tranquilidad en sus mesas mientras sus retoños ejercitan sus habilidades en el acceso gratuito a las últimas novedades en video juegos.

Es todo ello la muestra y mezcla de unos ingredientes que marcan la esencia de la deferencia hacia el comensal.

 

 

 

 

 

 

 

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